Hacer que los alumnos disfruten la lectura, un reto para la educación del siglo XXI
El curso “EL PROFESOR DE LENGUAS: PERSONALIDAD Y DOCENCIA” ha abordado estos días en San Sebastián cómo mejorar la capacidad lectora entre los jóvenes. La lectura es, de hecho, una de las competencias básicas para el aprendizaje. El problema en España es que a medida que los jóvenes van pasando cursos, su interés por la lectura disminuye. Frenar esta tendencia sólo es posible haciendo que los alumnos disfruten leyendo y, asimismo, personalizando la lectura según el perfil de cada alumno.
El último informe PISA reveló que uno de cada cinco jóvenes españoles tienen problemas de lectura. Teniendo en cuenta que la lectura es una de las cuatro competencias a la hora de aprender una lengua, “este resultado nos debería preocupar muy mucho a los docentes españoles” matizó Francesc Carbonell en su ponencia del pasado lunes 30 de junio en los Cursos de Verano organizados por la Universidad del País Vasco.
Rafael Bisquerra, profesor de la Universidad de Barcelona, ha retomado hoy miércoles el tema para reincidir en una nueva ponencia sobre la importancia de la lectura. Según Bisquerra la lectura es una de las competencias básicas por excelencia de cualquier aprendizaje. La lectura es un aprendizaje continuo. El contacto con esta competencia comienza desde los años de Educación Infantil con la escucha de narraciones. Sin embargo, a medida que avanzan en cursos, el interés por la lectura baja de manera peligrosa.
El problema está en que no se hace hincapié en la diferencia que existe entre la lectura académica y la lectura emocional. La primera es fría y poco motivadora, mientras que la segunda es caliente y motivadora. “El alumno generalmente asocia la lectura a tostones. Leer para ellos se convierte en una paliza, cuanto menos lo hagan mejor” explicó el ponente. Gracias a la lectura emocional los alumnos se educarían en sus emociones, ya que tomarían conciencia de las mismas.
“Uno de los grandes retos de la educación del siglo XXI se basa en motivar a los alumnos para la lectura, hacer que disfruten con la lectura, hacer que tengan experiencias positivas con ellas” remarcó Rafael Bisquerra. Para ello uno de los más importantes objetivos para los profesores será buscar textos apropiados para la edad y nivel de sus alumnos; y que éstos sean textos para disfrutar y sentir implicación emocional, “independientemente de la calidad literaria”.
Contra el mito de la lectura oral
Rafael Bisquerra sacó a la luz otro debate presente en el ámbito de la enseñanza de la lectura: ¿Qué facilita más la comprensión, la lectura oral o la lectura silenciosa?.
En opinión del ponente, la lectura silenciosa facilita la comprensión de cualquier texto, ya que cada persona puede seguir el ritmo propio de la lectura, sin verse entorpecida por el ritmo de sus compañeros. Además, pueden volver a releer el texto en caso de que algo no se haya entendido correctamente. Esta práctica comenzó a utilizarse a partir de los años 20 del siglo XX y su importancia ha ido creciendo con el tiempo.
En cuanto a la lectura oral, Rafael Bisquerra opina que su práctica es desaconsejable. La lectura oral implica que todos los alumnos tienen que leer al mismo ritmo. Esta puede ser una mala práctica en grupo, dado que en muchos de los casos un 60% del alumnado se habrá perdido por tener mayor o menor ritmo de lectura que el alumno que estaba leyendo. Pero existe un problema: la idea de que la lectura oral es beneficiosa está muy expandida entre los docentes. Los profesores creen que haciendo leer oralmente a los alumnos comprueban que todos están leyendo. Sin embargo, lo único que consiguen de esta manera es comprobar la vocalización de los alumnos.
Según Rafael Bisquerra lo que sí se debería de potenciar es la expresión oral. Una de las múltiples formas de potenciarla sería a partir de la lectura oral. A pesar de todo, la práctica de la lectura oral se debería cambiar, “hay que dejarle tiempo al alumna o alumno para que se prepare el texto que va a leer y cuando esté preparado que lo interprete. ¿Acaso un pianista toca una pieza en un concierto sin previo ensayo?”
En resumen, la lectura es un acto individual con gran carga de subjetividad, ya que cada alumno tiene su propio ritmo y cada alumno hace distintas asociaciones mentales. Como conclusión, Bisquerra subrayó la idea de que todos los profesores son profesores de lectura; y que, por tanto, deberían de enseñar a su alumnado a disfrutar leyendo los textos de su materia, dedicando como mínimo una de sus clases al mes a la práctica de la lectura.
Fuente de la noticia apredemas.com (ver enlace)
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Nos ha gustado la noticia más que nada porque como podéis imaginar, por el nombre de esta web, lo importante es disfrutar de lo que hacemos, en este caso de la lectura. ¡A disfrutar!
9/Agosto/2008
Saludos,
Soy maestra de Español en el nivel intermedio y como Usted señala el mayor problema que enfrento en mi sala de clases
es la apatía hacia la lectura. Es un tanto difícil, pero no imposible, conseguir libros adecuados para ellos. Habría que auscultar los temas de interés para luego buscar los textos apropiados.
Wanda Hernández
Puerto Rico
9/Septiembre/2008
Hola Wanda, creo que el mayor problema de la lectura hasta ahora es que siempre hemos intentado motivar al alumnado a leer aquello que nosotros creíamos importante.
Hace poco tuve una conversación con un amigo docente de secundaria que le mandaba leer a sus alumnos tres libros al año, (es profesor de ciencias sociales ahora no se muy bien como queda eso registrado en el curriculum) le planteé la posibilidad de ofrecer tres temas direferentes a los alumnos sobre los que leerse un libro, los trabajos que mandaba sobre los mismo habían aumentando de calidad.
Además de trabajar la lectura, ayudamos a los alumnos a implicarse en la elección de aquello que quieren leer, tenemos que dejar de hacerles consumistas de oídas y que sean consumistas propios.
Un besito
12/Octubre/2008
hola a todos
Soy docente de lengua castellana y desde hace tres años manejo todo el bachillerato en esta asignatura.
Es un reto para mi como docente, como mamà, como profesional el tener un buen hàbito lector ya sea por tiempo, por trabajo o por cosas personales.
Las necesidades de cada uno de los individuos, frente a la lectura, es bastante heterogènea, pero siempre he tratado con mis estudiantes de darles gusto sin dejar atràs lo bello de un libro de historia que represente la literatura de la època, pero estos libros no gustan mucho ya sea por el tipo de discurso, el vocabulario, lo extenso, lo aburrido y demàs… y, pues como dicen mis estudiantes, para què leerse un libro profe, si por la internet està el anàlisis? el estudiante no es ningùn tonto, sabe que la internet le da todo lo que necesita hasta quedar convertirlo, sin darse cuenta, en un mediocre, superficial y zoombi mental que sòlo se dedica a buscar, seleccionar, copiar e imprimir!
eso me preocupa mucho… el placer de leer, de soñar, de imaginar, de compartir una tarde de soledad con un buen libro, de analizar, de argumentar, de proponer se ha perdido por completo…
Es difìcil, muy difìcil tratar de escoger el texto adecuado. Por ahora, los estudiantes solo se leen 4 libros al año…me gustarìa que fueran màs, pero es una lucha y dura ya sea porque los padres no les consiguen el libro o porque saben que esta en internet o porque sencillamente no les nace leer!
Por otro lado, hay que recordar que la primera escuela que tienen los estudiantes es el hogar y si allì no los enamoran de la lectura, en su proceso educativo, sòlo leeràn por imposiciòn màs no por necesidad, gusto y placer… y asì, creànme, que no se aprende significativamente y el obejtivo de la lectura y hasta el tiempo se pierde!
y sin contar que sòlo el docente de español, desgraciadamente, exige la lectura y en las otras àreas del conocimeinto casi nunca los motivan a leer! creo que la lectura debe ser un trabajo de todos los docentes… o no? tambièn, estoy segura que es el dilema y preocuapaciòn de nosotros los docentes de español…
entonces, que hacemos?
Una bendiciòn y mucha sabiduria en èsta tarea de educarnos y educar!